Terribles criaturas del mundo mundano que Dios creó por accidente. O quizás no fue Dios, quizás fueron otra de las tantas cosas esporádicas que aparecieron aquí en la Tierra. Ya saben, como el árbol y la serpiente del Edén, como esas cosas que aparecen por aquí para complicarte la vida. Así es una puta.
Generalmente, hay que admitirlo, no poseen un físico tan desagradable para los hombres. O quizás tienen este poder incomprensible de hacerles creer a los hombres que su físico no es tan desagradable.
Las putas son esa clase de mujeres que no precisamente toman al hombre como sujeto, sino como objeto, casi siempre. Una verdadera puta no es aquella que anda tras muchos hombres, una verdadera puta es la que anda tras uno solo que no quiere realmente y que tan sólo está tras de él para que la mujer que de verdad lo quiere no logre conquistarlo.
Hay putas que se hacen pasar por tus amigas, que te cuentan su vida y que te hacen contarles la tuya. Hay otras putas mucho más inteligentes que cortan comunicación inmediatamente para lograr destruirte como su principal pasatiempo. Y hay otras putas que, de hecho, toman al hombre como sujeto sin importarles los objetos afectados.
Putas, putas everywhere.
Yo, en lo personal, tengo amigas que son putas. Sí, verán, una de ellas tan sólo se besa con cualquier hombre que se le ponga enfrente y a las otras tan sólo les gusta estar con dicho hombre si sabe que afecta a otra mujer. Una de estas últimas es de mis mejores amigas y jamás se metería con el hombre que de verdad quiero, pero la otra… Bueno, creo que mis tweets recientes hablan por sí solos.
Sí, yo fui víctima de una puta y aún sigo enamorada del imbécil, pero gracias a eso, creo que estoy donde estoy ahora y no lo tendría de otra manera aunque tuviese la opción.
El chiste está en vencer a las putas en su propio juego. ¿Cómo? ¡Fácil! Conquistando al imbécil por puro orgullo y de manera amorosa, no sólo por sexo, como ellas están acostumbradas.
Sin embargo, debo agregar que entre menos putas se acerquen a tu vida, mejor. No es tan difícil identificarlas, una chica es puta y tú puedes ser su objetivo si:
- Lo primero que te pregunta es quién te gusta.
- Usa escotes y faldas muy cortas, pero no tiene ningún sentido de la moda.
- Es rubia. O morena y no delgada.
- Un día se porta raramente linda contigo y comienza a platicarte un poco de su vida. Un día, de la nada.
- Te dice que se le hace guapo un chavo que tiene novia.
- Se ofrece a ayudarte con el que te gusta, ya verás qué bien te ayudará.
- Va con el chavo más guapo del lugar y le habla.
- Tiene muchos amigos hombres.
- Llora por caprichos estúpidos como que el que le gusta tenga novia, en vez de fijarse en alguien más y no meterse en una bonita relación.
- Se encapricha con un hombre muy rápido, uno solo hasta que se le hace.
- No es alta. O es muy alta y se tiñe el cabello a los ochenta.
- Se toma fotos con tu ex y te lo presume.
- Pretende ser amiga de ambos, pero nada más quiere joder la relación.
- No supera a la actual novia de su ex.
- Se anexa a actividades o eventos en los que deba de mostrar su cuerpo, aunque no sea digno de presumir.
- No recuerda con exactitud cómo fue su primera vez.
- Es hipócrita, o sea, habla mal de alguien contigo. Aléjate inmediatamente.
- Se toma fotos con poca ropa.
- Trata a toda costa de sentirse guapa.
- Usa relleno.
En fin, a la primer señal, aléjense y no duden en contactarme.
¿Sí notaron que dijo “telenovelas” en lugar de novelas? Porque las telenovelas se ven en la televisión, en el canal 2, donde salía su apreciada Gaviota.
La crítica que trato de hacer no es sólo al respecto de esta sencilla falla que tuvo nuestro próximo presidente, sino a la sociedad misma que a pesar de ver la ignorancia y el personaje ficticio que han creado para representar a un partido bastante polémico, sigue considerando a éste como un presidente honorable.
No trato de crear un debate político porque, por desgracia, la mercadotecnia y la comunicación, que son mis ramas de interés, no me permiten tener conocimiento apto para criticar ampliamente a todos los candidatos que nos han postulado para estas próximas elecciones. Tan sólo trato de establecer mi punto para que finalmente se dejen de tanto fanatismo.
Esta persona que está sentada en un evento relacionado con libros en Guadalajara, esta persona que no supo de qué había muerto su esposa, esta persona que está postulándose por un partido que ha mantenido un monopolio político presidencial, esta persona que está casado con la protagonista de una de las telenovelas más vistas por las señoras de la casa, esta persona tiene la decisión de dejar a Elba Esther Gordillo como la secretaria de educación aunque se ha visto los niveles de educación que a los estudiantes mexicanos nos denigran tanto, esta persona que es padre de una niña creída que no tiene el cuidado de guardar sus comentarios acerca de nuestra deplorable sociedad en una cuenta de Twitter con candado, esta persona que puso al Estado de México como el estado de México que más dinero gastó durante su sexenio, esta persona es a quien le están votando.
Ustedes están votando a una imagen, a un copete, a un personaje de una televisora famosa y a un partido de monopolio político que se mantuvo en el poder por 70 años y que nos ha dejado personalidades legendarias como los presuntos culpables de la matanza de 1968 en Tlatelolco de estudiantes como muchos de ustedes y, por supuesto, el Carlos Salinas de Gortari, que tiene el gusto de ser el jefe de campaña de este señor candidato presidencial.
Claro, que no estamos comparando. No quiero decirles que el señor Enrique Peña Nieto y su adorada esposa Angélica “Gaviota” Rivera sean los peores políticos de México, sólo quiero abrirles los ojos para que se informen a quién le están votando realmente.
No son los tres libros, no es su pronunciación en inglés, no es que no sea la señora de la casa, no es que seamos la prole, no es la muerte tan enigmática de su esposa, no es su partido político, no se trata de eso. Se trata de saber realmente en qué manos estamos dejando a México, un país muy dañado que aún se puede recuperar paulatinamente o puede ser deliberadamente destruido.
AyGuapa al servicio de la comunidad.
¡Es simple!
Si quieres hablar conmigo, ven y habla conmigo.
Si me extrañas, dilo o actuaré como si fuera una extraña para ti.
Si no te importa, piénsalo dos veces, o tal vez tres y te invito a echarle un vistazo nuevamente a mis fotos en Facebook para tomar correctamente tu decisión.
Si vas a actuar como un imbécil, que no sea conmigo.
Si me agradas, aprécialo.
Porque no soy como las demás.
A mí tú tienes que hablarme primero.
Y es o todo o nada.
Jamás encontrás a alguien como yo, y eso, con todo y sus defectos, puede que sea lo mejor que te pase en la vida.
Tal vez ahora ni se acuerde de mí, tal vez ya hasta tenga otra novia más guapa que la última, pero eso no quita que lo siga culpando por todo lo negativo que ha pasado en mi vida sentimental. Todo es su culpa. Todo.
Si no me hubiera fijado en Pablo a los 12 años, no le hubiera dicho “te amo” ni le hubiese dedicado como 20 canciones a mi mejor amigo que después resultó ser gay. Creo que tan sólo creí amarlo porque me sacó del hoyo de depresión en el que Pablo me dejó cuando se marchó a Estados Unidos sin siquiera despedirse.
Si no me hubiera fijado en Pablo a los 12 años… ¡No! Si no hubiera conocido a Pablo a los 9 años, no me hubiera fijado en él a los 12 años, porque no hubiera ido a saludarlo y no hubiera actuado como un completo patán y entonces no hubiera pasado toda esa historia del enamoramiento falso o verdadero que ocurrió entre nosotros.
Pablo… Pablo hizo mi secundaria. Cuando me acuerdo de él, me acuerdo del terrible desorden bipolar que él tenía.
¿Saben? Esto es patético porque quizás él ya ni siquiera se acuerde de mi nombre, aunque dijo eso de: “Siempre serás importante en mi historia de mi vida” y todas esas cosas que leí en un día que no paraba de llover. El 7 de septiembre de 2008, creo. Sí, fue ése el último día en que recibi noticias de Pablo.
No sé ni qué decirles de él, sólo sé que todos mis problemas aparecieron a partir de que se fue a Estados Unidos y no volví a verle jamás.
Si no hubiera pasado por lo que pasé por Pablo, no hubiera tenido una atracción tan rara por… Francisco. Sí, llamémosle así. Porque si no me hubiera pasado lo que me pasó con Pablo, no hubiera tomado tanto la iniciativa con Francisco. No hubiera habido un maldito Francisco para mí.
Si Pablo no hubiera aparecido en mi vida, no hubiera salido con Rafael, el hombre con la voz más fea de todo este universo. Pablo tiene la culpa de que haya salido con semejante estúpido. Miren que subir una foto a Facebook de él besándose con una gata que estaba toda naca e india, después de fingir tanto amor y no sé qué cosas. Horror.
Tal vez pensarán que soy ridícula por recordar cosas que pasaron cuando tenía 12 años, pero todo esto acabó cuando cumplí 15 años y… Aunque se fue, hasta podría decirse que lo extrañaba por los pasillos y todo eso que él hacía y después se olvidaba de hacer.
Es estúpido quedarse tan impregnado en un primer amor tan simple, pero es que los otros han sido tan complicados que…
Lo culpo por todo. Culpo a Pablo de todos los traumas que ahora me ocurren con los hombres y lo culpo precisamente porque creo que me echó una especie de maldición y ahora o salgo con patanes o sigo con esta relación platónica de la que tal vez Pablo no tenga la culpa.
No, ¡sí! Todo es culpa de Pablo y odiaré por siempre al maldito Pablo. Fin.
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